5 de Julio de 1885
Nace en Casares (Málaga) Blas Infante Perez

El malagueño Blas Infante, reconocido hoy como Padre de la Patria Andaluza, fue el creador del nacionalismo moderno andaluz y exponente del infortunio, la generosidad y las contradicciones del andalucismo actual.

Blas Infante Pérez nació en el bello pueblo de Casares, (donde la Serranía de Ronda y el Mar Mediterráneo forman una combinación perfecta), el 5 de Julio de 1885, y murió fusilado por los rebeldes falangistas en los compases iniciales de la Guerra Civil Española, el 11 de Agosto de 1936 en Sevilla.

Hijo de labradores acomodados, el joven Infante es enviado a estudiar primero a los Escolapios de Archidona, también en Málaga
, y tras un periodo de trabajo como auxiliar en la secretaría del Juzgado Municipal, marcha a la Universidad de Granada para estudiar y concluir Derecho entre Junio de 1905 y Octubre de 1906.

Esta vida en la histórica capital andaluza, influirá definitivamente su carácter y sus anhelos nacionalistas paseando entre magníficos exponentes del esplendor andalusí como la Alhambra y el Generalife, aunque sus viajes por Andalucía le devolvían a la cruda realidad de los jornaleros andaluces y los latifundios.

De regreso a Casares en 1907 prepara unas oposiciones a notario que gana pero no puede ocupar hasta 1910 al cumplir la edad reglamentaria,
ocupando la plaza en Cantillana (Sevilla), y viviendo ya en tierras sevillanas hasta su muerte.

Al llegar a Sevilla conoce a los hombres del Ateneo que mediante la revista "Bética" inician un andalucismo cultural, y en este Ateneo hispalense dará a conocer su "Ideal Andaluz" en 1914, poco antes en Ronda se celebra un congreso georgista en el que Blas Infante participa y sienta las bases de la visión política andalucista de
la realidad socio-económica, reflejando la "libertad de la tierra, base necesaria para la libertad de los hombres".

Fundador del Centro Andaluz en 1916 que edita la revista Andalucía como plataforma
política para dar a conocer el nacionalismo andaluz y conseguir la devolución al pueblo andaluz de su orgullo como tal pueblo, dentro de un sistema federal.

En Enero de 1918 se celebra en Ronda (Málaga), la primera Asamblea Regionalista andaluza que entre otros asuntos establece las líneas políticas a seguir por el andalucismo, se inspira en la Constitución cantonal de Antequera de 1883 para conseguir la autonomía plena para Andalucía, y aprueba los símbolos de Andalucía,
la bandera blanca y verde y el escudo, propuestos por su autor Blas Infante. Como paso muy importante en esta Asamblea se plasma el concepto nacional
de Andalucía, entendido como nacionalidad histórica y "patria viva" en la conciencia de los andaluces, que será expuesto claramente en el Manifiesto de Córdoba del 1 de Enero de 1919.

En las elecciones de 1918 el andalucismo se presenta por primera vez, Blas Infante se presenta por el distrito electoral de Gaucín, al que pertenecía su pueblo natal, pero se retira al ver como el caciquismo anulaba cualquier posibilidad de victoria. En Junio de 1919 vuelve a presentarse de nuevo por Gaucín así como por Sevilla, dentro de una candidatura llamada "Candidatura Demócrata Andaluza". Blas Infante plantea en la campaña un mensaje sólo
centrado en Andalucía y dirá: "La tierra de Andalucía es de todos los andaluces que quieran trabajarla", pese al esfuerzo realizado ganó el candidato previsto por el sistema caciquil que obtuvo 5.077 votos, Blas Infante consiguió una buena votación para las circunstancias: 1.928 votos, y el tercer candidato sólo 52. El desengaño de Gaucín también le servirá al joven Infante como aprendizaje de las amarguras de la política.

Casado en este año 1919 con Angustias García Parias en el pueblo natal de ella, (Peñaflor, Sevilla), matrimonio del que nacería cuatro hijos, empieza a desarrollar su faceta literaria escribiendo Motamid (1920), La dictadura pedagógica (1921) y
Cuentos de animales (1921).

Con el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera son suprimidos los Centros Andaluces y Blas Infante se retira a Isla Cristina (Huelva) cambiando esta notaría por la de Cantillana. Viaja a Marruecos en busca de la tumba del rey de la taifa de Sevilla Al-Mutamid en 1924, a Portugal en 1928 en un homenaje a este rey poeta musulmán-andaluz, y a Galicia en 1927 para contactar con los galleguistas, volcándose también en escribir para dar a conocer las raíces de la cultura andaluza y su identidad como pueblo.

En 1930 vuelve a la política activa con una conferencia
en la Sociedad Económica de Amigos del País en Málaga donde destaca la existencia del ser andaluzy del pueblo andaluz a lo largo de la historia, y en 1931 se presenta de nuevo a las elecciones por Sevilla y Córdoba, sin éxito, y escribe el libro La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía, pues el andalucismo ya es adulto empeñándose en conseguir el Estado libre de Andalucía que no quería decir "separado" de España, sino "liberado" de toda opresión, dominación e injusticia para decidir su futuro, este Estado libre de Andalucía se conseguiría con una gran reforma agraria dentro de una España federal, pues el mismo lema que aprueban los andalucistas dice "Andalucía por Sí, para España y la Humanidad".

En Enero de 1933 se aprueba en Córdoba el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonomía, que después de muchos debates y retrasos estaba previsto que se aprobara en Septiembre de 1936, y que lógicamente la guerra cortó de raiz.
Defendiendo esta política autonomista se presentó de nuevo en las elecciones de Noviembre de 1933, esta vez por Málaga, dentro de la coalición Izquierda Republicana Andaluza pero fue un completo fracaso siendo una de las listas menos votadas de la provincia, con gran dolor para Blas Infante que se sintió muy desilusionado.

El triunfo del Frente Popular de izquierdas en las elecciones
de 1936 da ánimos a los andalucistas, en la Asamblea de Sevilla del 5 de Julio pro Estatuto es nombrado presidente de honor de la Junta Regional y de los actos que se celebran del 12 al 14 de Julio. Al estallar la Guerra Civil el 18 de Julio de 1936, Blas Infante queda en el lado rebelde - fascista y es detenido en su casa de Coria del Río el 2 de Agosto, parece que los falangistas que lo detuvieron tenían orden de darle muerte pero varias gestiones aplazan su asesinato, el gobernador de Sevilla, tío carnal de su mujer intercede por él pero ante la desesperación de su mujer, y tras varios días de angustia es fusilado junto a otros detenidos en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona, en la noche del 10 de agosto de este aciago 1936.

Juan Antonio Lacomba ha escrito de él:

"Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea, Y Blas Infante fue la voz que encarnó una idea de Andalucía y la plasmó en un programa. Y este programa no fue nunca un instrumento de partido o de gobierno. Fue mucho más: una ética de la convivencia, un proyecto de redención y una esperanza de
justicia para el pueblo andaluz. (...) Por ello, cuando la descarga final ahogó su grito de ¡ Viva Andalucía Libre !, él esperaba que por cada gota de sangre derramada nacerían nuevas fuerzas para la libertad y la autonomía del pueblo andaluz."

Yo tengo clavada en la conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales; he presenciado cómo son repartidos entre los vecinos acomodados, para que éstos le otorguen una limosna de trabajo, tan sólo por fueros de caridad ; los he contemplado en los cortijos, desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias; les he visto dormir hacinados en sus sucias gañanías, comer el negro pan de los esclavos, esponjado en el gazpacho maloliente y servido, como a manadas de ciervos en el hornillo común, trabajar de sol a sol, empapados por la lluvia del invierno, caldeados en la siega por los horrores de la canícula; y he sentido con indignación al ver que sus mujeres se deforman consumidas por la miseria de las rudas faenas del campo; al contemplar cómo sus hijos perecen faltos de higiene y de pan, cómo sus inteligencias se pierden atrofiadas por la virtud de una bárbara pedagogía, que tiene un templo digno en las escuelas como cuadras; o permaneciendo totalmente incultas requerida toda la actividad, desde la más tierna niñez, por el cuidado de la propia subsistencia, al conocer todas, absolutamente todas, las estrecheces y miserias de sus hogares desolados. Y, después he sentido indignación al leer en escritores extranjeros que el escándalo de su existencia miserable ha traspasado las fronteras, para vergüenza de España y de Andalucía".
Blas Infante Pérez.

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