<<...La serenidad de las atmósferas pintadas, los sobrehumanos silencios que reinan sus obras, representan sin duda, el equilibrio interior de este pintor que ama cantar la belleza de la naturaleza o referir sobre el papel o la tela, a través de los colores, la frescura del paisaje natal, el azul del cielo, en un dulcísimo abandono que nos deja maravillados. Hay en su pintura el encanto, la sugestión, la poesía de la memoria, el recuerdo de un mundo de tiempos pasados que vive en nuestro recuerdo y regresa, presentándose con fuerza, para testimoniar nuestro desinterés por ciertos valores y poder tomar la esencia de nuestra existencia para acrecentar la espiritualidad>>. Antonio Malmo
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